EL GRAFISMO Y LOS VIAJES
La obra de Aurelia presenta en estos momentos un profundo momento vital en el que se manifiesta la necesidad de trasladar la impresión que la belleza de la Naturaleza aporta a su vida cotidiana como inicio de una actividad. La Naturaleza se le ha mostrado en sus viajes como un primer estímulo que da pie a otro tipo de viajes, esta vez íntimos y plurales, a reflexiones y lecturas sobre momentos ya vividos, a conexiones con el “instante”, con el “ahora” y el “aquí”, en una simbiosis trabajada y buscada trazo a trazo, estableciendo una interconexión entre momentos, lugares e intuiciones que poseen carga interrogativa de asombro y a la vez de aceptación.
Sus lecturas se manifiestan a veces en el color, otras en la línea, en el movimiento sobre el horizonte, en la sombra, en los gestos, y acaban, casi siempre, concretándose en un grafismo que es dibujo y poema reservado al alcance de la mano, pero que es también, y sobre todo, enigma a resolver. Ese carácter enigmático de sus poemas, aparentemente contradictorio, pero claramente aceptado en su compromiso artístico, es uno de los elementos en la actualidad más interesantes de su obra, no sólo por lo que de belleza y lazo de unión con otras culturas y otros momentos de su propia vida artística pueda ello representar y avalar, sino también porque busca la palabra escrita para afianzar la necesidad de explicitar una intuición que quiere realizar con rigor, pero que es consciente casi de su imposibilidad. Es la rúbrica de su sinceridad.
En el filo de ese instante de intimidad, de expresión de lo que está sintiendo, se construye la invitación al espectador, una invitación a actuar, y lo hace de la única manera que es posible hacerlo: desde la manifestación de una intuición que se nos presenta como casi “indecible”, como un secreto. Y así, con la suavidad y la fuerza de su pincel, casi sin mostrar su pretensión, deja su impronta.
Para todo espectador se convierte en un ejercicio de “desvelamiento de lo oculto”. Para el adolescente es posible, además, establecer un nexo realizable que lo convierta en actor. En todos, se transforma en una actividad que va más allá de la mera percepción o contemplación estética de la obra.
En un primer instante la simplicidad, el trazo, el puro momento despojado de adjetivos, el movimiento presente en todas sus pinturas, conectan con facilidad por su carácter de aparente inmediatez y sencillez. Pero cuando nos detenemos a observar sus pinturas todo se convierte en algo mucho más complejo. Adquiere relevancia la ausencia de todo accesorio, lo que no se dice explícitamente, lo que se supone, lo que no está y cuya ausencia se hace evidente por ser querida. Es entonces cuando se activa la imaginación del espectador que se abre a la pregunta y a la búsqueda de la respuesta, del entendimiento. Es en ese instante en el que la obra de Aurelia provoca una actividad evidentemente intelectual y una conexión notable por parte del receptor con ella.
La propuesta de un taller didáctico que acompañe y facilite el impulso creativo de los jóvenes, que aporte “su momento” y la necesidad de convertirlo en imprescindible para ser leídos” y “entendidos” desde una actividad con fuerte componente estético y personal, es consecuencia lógica de todo lo expuesto con anterioridad.
TITULOS:
AQUEL MOMENTO AHORA / RAHOA /
ES AHORA AQUEL MOMENTO /SAHORA/
No hay comentarios:
Publicar un comentario